María Lejárraga, un recuerdo necesario en Carabanchel (J. Nicolás Ferrando).

Hay libros que no solo se leen: se escuchan, se recuerdan y, sobre todo, reparan olvidos. Es lo que he intentado realizar en 15 imprescindibles de Carabanchel y Latina. Esta obra propone un recorrido literario y emocional por dos de los distritos con mayor densidad histórica y humana de Madrid, pero lo hace desde una perspectiva singular: la de los relatos que explican el territorio a través de las personas —muchas veces silenciadas— que lo habitaron o lo soñaron.

«15 imprescindibles de Carabanchel y Latina». J. Nicolás Ferrando. Artelibro Editorial.

Entre esos quince textos destaca el relato sobre María Lejárraga, una de las grandes creadoras españolas del siglo XX y, paradójicamente, una de las más invisibilizadas y olvidadas. El texto, titulado «Las decepciones de María Lejárraga», no se limita a trazar una biografía al uso, sino que reconstruye, con pulso narrativo y rigor histórico, una vida marcada por el talento, el amor, la renuncia forzada y una cadena de decepciones que hoy resuenan con especial fuerza, cuando seguimos construyendo —no sin dificultad— una sociedad verdaderamente igualitaria.

El relato sitúa el origen de todo en una verbena popular de Carabanchel, a finales del siglo XIX. Allí, entre farolillos y música festiva, comienza la historia de una mujer que escribiría algunas de las obras teatrales más importantes de su tiempo sin poder firmarlas. La escena no es casual: Carabanchel aparece como espacio simbólico, como lugar de cruce entre lo popular y lo intelectual, entre la celebración colectiva y la soledad íntima de quien empieza a comprender que su voz no será aceptada fácilmente en un mundo hecho a la medida de otros.

María Lejárraga fue autora de comedias, dramas, libretos, ensayos y artículos políticos. Sin embargo, durante décadas, su obra apareció firmada por su marido, Gregorio Martínez Sierra. No fue una cesión inocente ni romántica, sino una estrategia de supervivencia en una sociedad que rechazaba que una mujer aspirase a ser creadora en igualdad de condiciones. La primera gran decepción de María no vino del público ni de la crítica, sino del ámbito familiar, donde se consideró indecoroso que una «señorita» publicara literatura. A partir de ahí, el silencio se convirtió en norma.

María Lejárraga retratada por Julio Romero de Torres.

El relato incluido en 15 imprescindibles de Carabanchel y Latina recorre con delicadeza y firmeza ese proceso de borrado: el éxito teatral sin nombre propio, la traición sentimental cuando Gregorio inicia una nueva vida con la actriz Catalina Bárcena, su compromiso político durante la Segunda República y, finalmente, su largo y doloroso exilio. Incluso en Estados Unidos, ya anciana, María volvió a sufrir una última decepción cuando un cuento suyo fue rechazado por un gran estudio cinematográfico y, poco después, transformado —sin crédito alguno— en una famosa película de animación firmada por Walt Disney.

Este texto no solo recupera una figura histórica: dialoga directamente con el presente. Porque la historia de María Lejárraga es también la de tantas mujeres cuyos trabajos fueron apropiados, minimizados o directamente borrados del relato oficial. Por eso no es casual que el relato esté dedicado a Chelo Altable, creadora de Eirene Editorial. Su labor editorial se ha centrado precisamente en rescatar voces ocultas, memorias incómodas y relatos necesarios que cuestionan los discursos patriarcales y las inercias culturales que aún persisten.

La dedicatoria funciona como un puente entre generaciones: de una mujer carabanchelera que no pudo firmar sus obras a otra —también vinculada a Carabanchel— que hoy crea espacios para que esas historias salgan por fin a la luz. En un momento en el que la igualdad se reivindica no solo como consigna, sino como práctica cultural, social y política, iniciativas como Eirene Editorial resultan más necesarias que nunca. Porque la narrativa, la poesía y, en definitiva, la literatura debe servir para comprendernos mejor y para evolucionar como sociedad.

Leer a María Lejárraga hoy no es un ejercicio nostálgico, sino un acto de justicia. Tenemos la obligación moral de sacarla del olvido. Porque hay que nombrar para reparar. Y leer, para no volver a callar.

Créditos:
J. Nicolás Ferrando, director de Artelibro Editorial.
Foto portada: fotografía del archivo fotográfico de la Fundación Manuel de Falla.

Voces femeninas en la Edad Media – 4ª parte: Reflexión (María Consuelo Altable).

Como os he explicado, cuando hablaba de las escritoras cristianas y musulmanas, hay constancia de su existencia, y de sus obras; sin embargo en el caso de las mujeres judías, aclaro que desde el punto de vista del canon literario solo son atribuciones, con discrepancias entre los investigadores.

Sí, hay voces femeninas en la Edad Media y sí, también hay silencios, o son voces anónimas, perdidas que aun no han llegado a nosotros, y que esperan el momento de ser recuperadas, que quizás ocurra, o quizás no, pero como forman parte del colectivo de mujeres que compartieron la singularidad de escribir, de crear, también empiezan a brillar en nuestro firmamento literario.

Yo creo que cada vez que leemos a alguna de estas mujeres se crea una especial armonía en el universo, el silencio ya no es desconocimiento porque su voz se convierte en nuestra voz.

Así que si queréis disfrutar y descubrir como vivían estas mujeres medievales que son nuestras antepasadas, os recomiendo los siguientes títulos de ficción:

Moras y cristianas, de Ángeles de Irisarri y Magdalena Lasala. Son historias de mujeres que vivían en el medievo en los reinos cristianos y en al-Andalus

Perlas para un collar, de Ángeles de Irisarri y Toti Martinez de Leza. Es mucho más intenso y completo porque son relatos que recuperan la vida de mujeres cristianas, judías y musulmanas.

Wallada, la Omeya. Magdalena Lasala, novela la vida de la princesa Ual-lada.

Diosas del silencio de Cristina María Menéndez Maldonado. Diosas del silencio se apoya en costumbres, tradiciones e historia medievales, y acompañamos a su protagonista Iria y al resto de personajes que se entrecruzan en su vida en una espiral que les lleva a encontrar en su yo más profundo la voz de la Diosa.

Y sí queréis ir a las fuentes y escuchar sus voces singulares podéis encontrar sus vidas reales y los textos que nos dejaron en las antologías que os he citado antes…

Diwan de las poetisas de al- Andalus de Teresa Garulo que recoge la vida y los textos de 40 poetisas hispano-arábigas.

«Diwan de las poetisas de al- Andalus» de Teresa Garulo. Editorial Poesía Hyperión.

‘Egregias señoras, nobles y burguesas que escriben’ de Milagros Rivera, primer capítulo de “Por mi alma os digo” de la antología La vida escrita por las mujeres dirigida por Ana Caballé, que recoge la vida y obras de las escritoras cristianas medievales que os he citado antes.

«La vida escrita por las mujeres I. Por mi alma os digo. De la Edad Media a la Ilustración». Bajo la dirección de Anna Caballé. Círculo de lectores.

La mujer judía de Yolanda Moreno Koch, que su último capítulo se dedica a la mujer en la poesía hebrea medieval en Sefarad.

«La mujer Judía». Yolanda Moreno Koch (ed.). Ediciones El Almendro. Córdoba.

Créditos portada: Pintura al óleo de Celedonio Perellón reproducida en la cubierta de «Diosas del silencio» de Cristína Mª Menéndez Maldonado. Editorial Dairea.

Lectura recomendada: Días de amor y cosecha y El señor de la especias: «El señor de las especias» y «El águila y el guardián». Ángela Blenda. Narrativa ficción. Eirene Editorial.

Voces femeninas en la Edad Media – 3ª parte: Sefarad (María Consuelo Altable).

¿Y que pasa con sus coetáneas judías? ¿Hubo escritoras? ¿Nos han llegado sus textos? O ¿solo, silencio?

Gracias a Yolanda Moreno Koch, y su estudio de diversos aspectos en que la mujer era la protagonista de la vida y como la veían los hombres y la sociedad medieval en La mujer judía, encontramos que apenas llegan a 4 los poemas atribuidos a mujeres judías, y ni siquiera se tiene una certeza total que que fueran mujeres las que lo escribieran.

Yo personalmente quiero creer que fueron ellas, y que por la presión social y religiosa de la época en la que vivían no pudieron defender con libertad y autoridad su voz.

«Perlas para un collar. Judías, moras y cristianas en la España medieval.» Ángeles de Irisarri y Toni Martínez de Lezea. Santillana Ediciones Generales.

Aunque tanto en la poesía romance, árabe o judía se hable en muchos contextos de la mujer, no siempre ella toma la palabra. Así, en los poemas hebreos medievales, pocas veces es una mujer real la que habla, en general, son estereotipos o personificaciones de seres vivos o de elementos de la naturaleza, el alma o la propia patria Israel.

Aunque existen dudas sobre si es autor o autora, hay un poema escrito como dice el encabezamiento por “La mujer de Dunas ben Labrat”. Se duda ya que en la época había también la costumbre de atribuir un poema a la voz de una mujer. A mí me gustaría creer como algunos investigadores afirman que fue escrito por una mujer que lamenta despedirse de su esposo. Desconocemos el nombre de la mujer que lo escribió, solo que era la esposa de Dunas.

¿Recordará su amado a la cierva graciosa
el día de su partida, con su hijo único en brazos?
Puso él en su mano izquierda el anillo de su diestra,
en su brazo puso ella su ajorca;
al tomar ella su manto como recuerdo,
cogió él el suyo para no olvidarla.
No se quedaría él en Sefarad
aunque recibiera medio reino de su señor.

Qasmina ben Ismail es una poetisa judía a la que su padre enseñó el arte de la poesía árabe. Se sitúa en Granada entre los siglos XI y XIII. Y sus escasas obras han llegado a la actualidad escritas en árabe.

A Merecina, rabina de Girona que vivió antes de la expulsión de los judíos de 1492, se le atribuye un poema sinagogal, es decir, un poema litúrgico hebrero.

Y finalmente el último poema que pudo escribir una mujer judía medieval, fue tal vez obra de Tolosana de la Caballería, una gran figura del judaísmo de Zaragoza en la primera mitad del siglo XV. Es una elegía que condensa en 3 versos todo el dolor de una madre que pierde a un hijo. Se la cita en un glosario como que es la autora.

Créditos:
Imagen portada: Ilustración de Miríam y mujeres celebrando el milagro del Mar Rojo proveniente de la Hagadá Dorada, que se encuentra en el Museo Británico.

Lectura recomendada: Días de amor y cosecha. Narrativa ficción. Eirene Editorial.

Voces femeninas en la Edad Media – 2ª parte: Hispania (María Consuelo Altable).

En los Reinos cristianos en los siglos XIV y XV las niñas de la nobleza y la burguesía recibían una educación exquisita. Se las llamaba Puellae doctae. Siendo mayores transmitieron el amor por la cultura a sus hijos, encargaron obras literarias, celebraron tertulias culturales y se atrevieron a escribir.

Dirigida por Anna Caballé la Antología La vida escrita por las mujeres en su primer volumen “Por mi alma os digo”, el primer capítulo realizado por la investigadora Milagros Rivera titulado ‘Egregias señoras, nobles y burguesas que escriben’ recoge los textos de las primeras escritoras cristianas reconocidas como tales.

Entre ellas encontramos la figura de Leonor López de Córdoba que nació en Calatayud en 1362 y murió en Córdoba en 1430. Cuando tenía 40 años dictó a viva voz a un escribano sus Memorias. Si bien su infancia fue de una terrible dureza dado que pasó ocho años en la cárcel de Sevilla siendo una niña, eso también moldeó su carácter de forma tan excepcional que la llevó a ser valida de la reina Catalina de Lancaster durante 8 años, también. En sus Memorias, describe las terribles epidemias de peste de 1374 y 1400. Triste episodio, ya que recoge a un niño huérfano y le pide ayuda a su hijo para cuidarle y es su hijo el que fallece contagiado; y el asalto a la judería de Córdoba. Los últimos años de su vida los vivió en Córdoba, relacionándose con los poetas contemporáneos.

«Moras y cristianas. Venturas y desventuras de la mujer en un sorprendente fresco de la España medieval». Ángeles de Irisarri y Magdalena Lasala. Editorial Emecé.

Serena de Tous vivió en Barcelona, junto a la Iglesia de la Mercé. Aunque se desconocen las fechas de nacimiento y muerte, entre 1372 y 1376 escribió 18 cartas a su esposo Ramón de Tous con el que apenas vivió ya que este era administrador de María de Luna, futura reina de Aragón. En sus cartas en lengua catalana, Serena expresa sus deseos de amor, fidelidad, preocupaciones, nostalgia, y finalmente decepción y dolor.

De Teresa de Cartagena, considerada como la primera escritora mística de España, no está clara su fecha de nacimiento entre 1420 y 1435 en Burgos. Nieta de Selemoh-Ha Leví, o Pablo de Santa María conocido como El Burgense, poeta, erudito, rabino mayor de Burgos que se convirtió al cristianismo poco antes de los terribles asaltos a las juderías de 1391. Perteneciente a esta familia burguesa que posteriormente se ennobleció, Teresa se formó en su casa y en la Universidad de Salamanca. Sorda desde muy joven encontró en la escritura y la espiritualidad la forma de vivir su enfermedad como la oportunidad de descubrir el aspecto divino de su ser y sentirse libre y feliz. Llamó Arboleda de los enfermos a su confesión mística.

Isabel de Villena nace en 1430 y fallece en 1490. Estudió y empezó a escribir en la corte de su tía María de Castilla, reina de Aragón. Escribió para las monjas del Convento de la Trinidad de Valencia, del que fue abadesa, la Vida de Cristo en lengua catalano valenciana. La leyeron muchas mujeres, entre ellas la reina Isabel I de Castilla que solicitó su publicación. Las protagonistas de su libro son mujeres: María, la madre de Jesús y María Magdalena, inspirándose en los evangelios apócrifos y en las tradiciones de los evangelios gnósticos.

Florencia Pinar, poeta, trovadora y dama de la corte de Isabel I de Castilla. Fue muy famosa y apreciada en su tiempo. Fue la primera mujer en participar en justas poéticas. Se conservan siete escritos entre poemas y canciones, en los que con un lenguaje claro y directo habla del amor y del deseo. Se han conservado 7 poemas, entre ellos esta Canción:

Hago de lo flaco fuerte,
voy a lo más peligroso,
quiero volver a la muerte,
puedo huir y no oso.
La voluntad me condena
y en ello consiente amor,
donde por tener temor
hago del hilo cadena.
No contradice mi suerte,
voy a lo más peligroso,
quiero volver a la muerte,
puedo huir y no oso.

Hasta aquí lo que podemos decir que está en el canon literario. Escritoras reconocidas como tales en su época y de las que nos han llegado textos en su totalidad o parcialmente.

Créditos:
Portada entrada del blog: Mujer escribiendo. Giacomo Pacchiarotto

Lectura recomendada: Días de amor y cosecha y El señor de la especias: «El señor de las especias» y «El águila y el guardián». Ángela Blenda. Narrativa ficción. Eirene Editorial.

Voces femeninas en la Edad Media – 1º parte: Al-Ándalus (María Consuelo Altable).

Me gustaría llegar a vosotras y vosotros no como editora ni escritora, sino como lectora apasionada en un largo camino de sueños y vidas compartidas en las páginas de los libros que he leído, que leo y que leeré; un camino que me ha llevado a mi pasión y dedicación actual, a la escritura y la edición.

Quiero transmitiros esa pasión y ese amor por descubrir a estas mujeres medievales cuyas voces y silencios se empiezan a desvelar ahora.

Os cuento como fui encontrándome con ellas:

En los últimos años del siglo XX y comienzo de este siglo, algunas escritoras como Ángeles de Irisarri, Magdalena Lasala, Toti Martínez de Leza y también Cristina M. Menéndez, han recreado en novelas, la vida de las mujeres del medievo que llamaban a su hogar: Sefarad, Hispania o Al-Ándalus y que independientemente de su credo tenían parecidos miedos e ilusiones y se veían obligadas a enfrentarse a similares retos u obstáculos en su vida.

Estas autoras, historiadoras, profesoras de literatura o periodistas han recreado en sus novelas la vida de estas mujeres gracias a una labor apasionada de investigación que nos hacen sentirnos orgullosas de esas voces femeninas que nos precedieron.

Pero más allá de la ficción en la que como lectora empecé a encontrarme con estas mujeres, ha sido gracias a la labor de investigación de medievalistas por la que empecé a encontrar las voces reales de mujeres que compartieron la singularidad de escribir en la Edad Media.

En Al-Ándalus las mujeres nobles recibían instrucción en gramática y leían a autores árabes clásicos; Y aunque en general, las poetas respondían a este perfil noble, también hubo mujeres de condición más humilde e incluso, poetas esclavas. Teresa Garrulo localizó entre los siglos VIII y XIV cerca de 40 poetisas arábigo-españolas de las que en mayor o menor medida se conservan noticias y poemas. Gracias a que los cadíes musulmanes eran muy rigurosos en dejar por escrito todo lo que afectaba a la vida social y económica de la ciudad y eso incluía dejar registrado el nombre y actividad de las poetisas. Entre ellas:

Hassana At-Tamimiyya, nacida a mediados del siglo VIII es la más antigua de la que se tienen noticias. Estudió literatura y aprendió el arte de la poesía de su padre también poeta. En su época se la considero una poeta célebre por sus coetáneos.

Una de las más conocidas es la princesa Omeya Ual-lada. Nace en Córdoba, en el año 994 y muere en la misma ciudad en 1091. Hija de uno de los últimos califas cordobeses. Tras la muerte de su padre, vendió sus derechos reales lo que le supuso una independencia económica y social no exenta de críticas, reproches y riesgos. Creó un salón literario y escuela para jóvenes, en el que se daban cita los intelectuales y literatos contemporáneos. Se conoce su relación con el poeta Ibn Zaydún. Sus poemas describen su amor, deseo, celos, decepción y dolor. También dominaba la sátira. Se conservan de ella 9 poemas. Aunque el poema que más llama la atención es uno alusivo a su libertad e independencia, que lucía bordado sobre sobre el hombro derecho, siguiendo la moda imperante:

«Walläda la omeya. La vida apasionada y rebelde de la última princesa andalusí.» Magdalena Lasala. Ediciones Martínez Roca. Portada: «Mujeres de Argel en su habitación» (detalle).

Estoy hecha, por Dios, para la gloria,
y camino, orgullosa, por mi propio camino.
Y sobre el izquierdo:
Doy poder a mi amante sobre mi mejilla
y mis besos ofrezco a quien los desea.

Muhya (bint al-Tayyani) de la que apenas se tienen datos de su biografía, solo que hija de un vendedor de higos conoció a la princesa Ual-lada, quién la acogió en su casa. También poeta, sin embargo, dedicó duras y eróticas sátiras a su maestra.

Al-Abbadiya, esclava educada en Denia, fue regalada al rey de Sevilla Al Mutamid Abad (Principios del siglo XI) de lo que le viene su nombre. Su formación fue de carácter lexicográfico o filológico. Solo se conserva un verso suyo que improvisó para contestar al Rey de Sevilla, también poeta.

Hafsa (bint al-Ḥāŷŷ), granadina de origen bereber, conocida como la ‘Perla de Granada’, puede que naciera alrededor de 1135 y muriera en 1190 o 1191. La mayor parte de los poemas conservados están dedicados al poeta Abū Jafar condenado a muerte. Hafsa habla en sus versos de amor y duelo.

Pero son 30 y tantas mujeres más y yo os recomiendo que si queréis descubrirlas leáis la antología de Teresa Garulo: Diwan de las poetisas de al-Ándalus que recoge su vida y sus poemas.

Créditos imagen portada: Las poetas andalusíes Foto de la revista Legado andalusí. Foto compartida por exlibrix.com

Lectura recomendada: Días de amor y cosecha y El señor de la especias: «El señor de las especias» y «El águila y el guardián». Ángela Blenda. Narrativa ficción. Eirene Editorial.

EIRENE EDITORIAL, según su creadora (María Consuelo Altable).

Buenas tardes, bienvenidas, bienvenidos a esta presentación de …

Así empiezo todas las presentaciones, porque aunque yo también sea invitada en el espacio, por una o dos horas, será nuestra casa, la Casa de Eirene Editorial.

Quiero agradeceros a todas y todos vuestra presencia…

Sí, estoy muy agradecida, desde el día que en un arranque de inconsciencia (que algunos llaman valor) y que yo, a veces, pienso que es locura, estoy muy agradecida a todas las experiencias que he vivido desde el año 2009 cuando toda esta aventura empezó.

Eirene Editorial es una microeditorial independiente, que quiere ser un verso libre en el mundo editorial, y aunque yo le pongo cara, ilusión, esfuerzo, lágrimas, sí también lágrimas, muchas veces, soy consciente de que, si no fuera por el equipo de colaboradoras que diseñan, maquetan, corrigen, no sería posible haber publicado desde 2012, cincuenta y cuatro títulos, además de los que estamos preparando para acabar 2025.

Y los que ya se vislumbran para 2026.

Y, obvio, sería imposible nuestra existencia sin las autoras y los autores que nos confían sus textos. Voces nuevas que se dan la mano con otras que son más conocidas y reconocidas. O sin las artistas que de forma exclusiva para nosotras crean con diferentes técnicas las imágenes de nuestras portadas. Esta historia, la historia de Eirene Editorial empezó a finales de 2009, cuando unos conocidos me pidieron asesoramiento jurídico y fiscal para crear su editorial.

Sí, yo solo soy una licenciada en Derecho, que nunca ejerció de forma profesional, ya que la vida me llevó por otros derroteros laborales. Pero siempre había un amigo, un familiar, un vecino, incluso el cuñado de la amiga de la vecina de una conocida que tenía un problemilla y allí estaba yo como una descarga de internet gratis pero fiable, ayudándoles.

Así que cuando estos conocidos me pidieron ayuda para crear su editorial, enseguida me puse a su disposición.

Es cierto, que el día que les entregué toda la información, incluidos los documentos que les había tramitado, uno de ellos parecía esta resfriado. Cuando nos despedimos con un beso, lo clásico:

—A ver si te voy a contagiar.

Yo que no soy nada aprensiva en público, (luego soy una miedosa en privado) dije:

—No pasa nada.

Pero pasó, claro que pasó.

Cuando caminaba de vuelta a casa, atravesando la Plaza Mayor mientras hablaba con un familiar por el móvil, me sentí de repente febril y aunque apenas lo recuerdo sé que le solté:

—Pues voy a crear mi editorial.

También he pensado que quizás pisé una baldosa suelta de la Plaza Mayor y caí en un agujero de gusano por el que transcurre la vida de Eirene Editorial y la mía desde entonces.

No lo tengo muy claro, solo sé que tengo una pasión: descubrir y publicar historias, ya que cuando las leo y me enamoran pienso que deberían llegar a más personas. Esta pasión se ha convertido, con el paso de los años, en una adicción.

Lo peor o lo mejor, no sé, es que no hago nada por salir del agujero de gusano en el que me metí accidentalmente, ni de la adición. Otras veces, reflexiono que puede ser que durante los años que trabajé en el INAEM, Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, tanto ballet, tanta zarzuela, tanto teatro clásico ablandaran mi mollera, y lo del agujero de gusano como todos sabemos no ha sucedido nunca.

Porque si mi hijo que es físico me escuchara me diría: ¡Me das miedo, mamá!

¿Por cierto, sabéis lo que es un agujero de gusano?

“Un agujero de gusano también conocido como puente de EinsteinRosen, es una structura hipotética asociada a un espacio-tiempo cuya topología es múltiplemente convexa. Dicha estructura es una solución posible de las ecuaciones de campo de Einstein de la relatividad general, que esencialmente consiste en un puente a través del espacio y el tiempo. Un agujero de gusano tiene por lo menos dos extremos conectados a una única garganta, a través de la cual podría desplazarse la materia. Hasta la fecha no se ha hallado ninguna evidencia de que el espacio-tiempo conocido contenga estructuras de este tipo, por lo que en la actualidad es solo una posibilidad teórica en la física”.

Así, que cuando pisé la baldosa suelta de la Plaza Mayor, solo me salpiqué con el agua retenida del pequeño chaparrón que había caído un poco antes.

Pero lo que sí es cierto es que a lo largo de estos años han llegado a mí de forma muchas veces casual, otras por intermediarios, pero siempre de forma mágica: historias, autoras, autores, colaboradoras, diseñadoras, ilustradoras, correctoras, amigas y amigos que han hecho posible la existencia y las alegrías que me da Eirene Editorial.

Y desde entonces, Eirene Editorial está super agradecida y orgullosa de sus autoras y autores, de los títulos que publica, y del equipo que colabora con ella.

Como además Eirene Editorial siente que tiene que poner su granito de arena, no solo literario, sino también social, cada título publicado amadrina un proyecto social, cultural, medioambiental, con 1 euro por cada ejemplar vendido de ese título.

Óptica femenina en la literatura. Mesa Redonda (Sala Milagros). «Cruza Carabanchel 2024». (Amelia Guibert Navaz).

Intervención de Amelia Guibert Navaz, autora de la biografía «María Sanz Huarte (1868-1936). En primer término, mujer».
Quiero agradecer a la organización de “Cruza Carabanchel 2024”, por
haberme invitado a esta mesa redonda para hablar como mujer que ha escrito
una biografía sobre una mujer, María Ana Sanz
Huarte (1868-1936), en primer término Mujer,
editada por Eirene Editorial.
Y también quiero agradecer a todas las personas presentes, hombres y mujeres, interesadas en ver nuestra visión de mujeres que escriben sobre mujeres.
Tengo que reconocer que, al ser nieta de mi biografiada, me ha sido fácil, y también difícil,
escribir desde el sentimiento pero también desde la objetividad, sobre la figura de una mujer comprometida en la defensa de la mujer.

Si leéis esta biografía, podréis constatar si mi afecto exagera la visión de su obra innovadora. Porque, aunque no conocí a María Ana Sanz, me une a ella el gran afecto y admiración que me fueron trasmitidos a través de mi madre. De aquí mi dedicatoria en dicho libro:
A mi madre, también hija.
A mis hijas como madre, con la esperanza de que
esta cadena de amor perdure en el tiempo
.


Porque lo que soy, como decía recientemente Carmen Caro, nieta de Carmen Baroja con palabras parecidas, lo soy, en cierta manera, como fueron mi abuela y mi madre, en primer término, Mujer.
Y recientemente. en una de mis deliciosas charlas con mi nieta Iris, de 9 años, respondiendo a su pregunta interesándose por cómo era mi madre, le conté una historia real:

Mi madre, maestra, acogió en su casa a un niño austriaco, que debido al, hambre, al miedo y al abandono se había convertido con tan solo 6 años en un niño agresivo y violento que había sido ya devuelto por tres familias. Sin embargo, mi madre con habilidad, acogida y cariño consiguió que aquel niño, de una violencia extrema, se convirtiese en el niño maravilloso que fue Harry.
“Abuela tu mamá hizo magia”.

Y sí, Iris, me dio la pista: las mujeres podemos ser magas y eso es lo que hizo
María Ana Sanz en todos los campos. Porque es increíble su ingente obra en defensa de
para ella los “dos seres oprimidos: la Mujer y el Niño”. Hizo mucho por los niños desde su posición de profesora y directora de la Escuela Normal de Navarra para mejorar la calidad de una Escuela donde, además de tener una feliz infancia, pudieran ser personas bien formadas.
También procuró en un mundo de hambre y miseria mejorar la alimentación, la ropa de los niños y niñas y mejorar su salud en contacto con la naturaleza. Para ello creó con una amplia colaboración: comedores escolares, roperos escolares y campamentos de verano.
E hizo mucho para evitar la delincuencia infantil a través dela educación y de la reinserción como miembro del Tribunal del Menor.
Pero me voy a centrar en sus ideas pare conseguir la liberación de la mujer y la igualdad de derechos. Son muchos los escritos en relación a este tema, pero he escogido una conferencia pronunciada en un Congreso del Colegio Médico en Pamplona en 1922, titulado “La mujer en la sociedad actual”:


El pasado de la mujer, se ha dicho, es una formidable acusación envuelta en lágrimas.
En la familia, absorbida su personalidad por la del marido; en la sociedad sin medios económicos, sin capacidad para desenvolverse; en el Estado, como contribuyente explotada, con deberes y sin derechos.


En esta conferencia en un riguroso análisis de la persistencia de la falta de libertad y derechos a principios del S.XX para conseguir la liberación y la igualdad de derechos, reclamó reformas educativas y jurídicas:


Resulta escandalosa la desigualdad en relación al hombre, destacar que una mujer puede perder la custodia de los hijos en caso de segundas nupcias, cosa que no ocurre a los varones, o el derecho de los padres de desheredar a una hija por ejercer libertad sexual y no permitir el derecho de poder desheredar al hijo libertino, simples ejemplos, pero significativos…


María Ana Sanz consideraba primordial la necesidad de educar a la mujer, cosa que hará desde su obra como docente y directora de la “Escuela Normal”, también como creadora de la “Escuela Hogar para mujeres obreras” y también como presidenta de la “Asociación de antiguas alumnas”.
María Ana realizó una gran labor durante muchos años con sus diversas actividades en especial creando una Biblioteca que contenía una gran número de volúmenes.
Para María Ana Sanz, el libro es un arma primordial en la lucha feminista para conseguir la victoria. Por ello serán muchos los actos solemnes que realizará en la Escuela Normal y en el Ateneo en las fiestas del Día del Libro.
Participó en muchos congresos y conferencias para mejorar la educación de la mujer y para conseguir esa ansiada liberación de la mujer señalando en estos párrafos finales sus efectos positivos:

Con su imán dentro del alma, bien podemos permitirla (a la mujer) surcar las nuevas vías que le brinda el progreso; porque ella sabe, con exquisita ciencia femenina, que los derechos inalienables e indestructibles que afianzan la dicha, más que del Código dimanan del corazón. Entonces, libres de temores para el porvenir, saludemos la aurora de una nueva civilización, en que la mujer aportará a la humanidad, con el esfuerzo consciente de su labor de asociada, el rico tesoro de su alma de mujer: dulzura, misericordia, bondad, amor.

Me despido de vosotras deseando que con ilusión, actividad y esperanza lo consigamos plenamente. Muchas gracias. Amelia Guibert Navaz.

Lectura recomendada: María Ana Sanz Huarte (1868-1936). En primer término, mujer. Amelia Guibert Navaz. Narrativa no ficción. Eirene Editorial.

La poesía crítica es necesaria (Raúl Castañeda).

El poema como artefacto eficiente. Raúl Castañeda.

La poesía es un lugar no solo de entretenimiento y expresión emocional. Todas las artes han tenido siempre una pulsión entre autores que han volcado sus inquietudes políticas y sociales en sus obras frente a poderes económicos que han apoyado sistemáticamente a aquellos que incomodan menos al lector y a los intereses de las grandes compañías. La poesía crítica no creo que esté necesariamente en contra de la poesía que no lo es sino del monopolio de la poesía como producto comercial y de entretenimiento que fomenta el sistema. La poesía no está hecha para ganar dinero, aunque deban vivir con dignidad los escritores, y hay que recordar a los poderosos que no de todo se puede hacer negocio, que saquen sus manos del alimento del pueblo. En literatura las grandes distribuidoras apoyan sistemáticamente un tipo de poesía superficial,  poco elaborada, con escasas capas de lectura y centradas , al igual que ocurre en la música mainstream, en temáticas superficiales (como el amor romántico) que empuja a realizar lecturas  rápidas y por tanto un consumo acelerado del artefacto cultural -el libro- a costa de que la cultura del pueblo se adolezca porque acostumbra a este a mensajes más simples y poemas más cortos, reduciendo así el esfuerzo cognitivo del lector y limitando el desarrollo de sus capacidades intelectuales y/o emocionales. Por tanto, la poesía crítica como movimiento de contrapoder permite no solo construir una cultura que ralentice los tiempos y se pregunte el por qué de las cosas sino que alimente , en lugar de anestesiar, el sustrato nutritivo de los cerebros. Y es que este tipo de poesía ha servido siempre, aunque no haya gozado de gran altavoz mediático, de encuentro para la reflexión y la inquietud, en ocasiones desde un vehículo emocional y/o racional, un sitio para obtener más que respuestas, nuevos interrogantes para no pasar de puntillas o con inercia por la vida sino obtener en consecuencia una conciencia del mundo en el que vivimos, las estructuras socioeconómicas que lo sostienen y repensar  nuestros comportamientos y actitudes colectivas e individuales. La poesía crítica es necesaria no solo para enjuiciar los males de nuestra sociedad y señalar a los responsables, sino para trabajar, desde el poder que otorga la metáfora, en imaginar un nuevo mundo, otras formas de organizarnos más amables entre nosotros y con el planeta. Para ello, la crítica del poema no debe -en mi opinión- quedarse en el quejido legítimo sino en evidenciar poéticamente las causas estructurales que explican los dolores de nuestra cotidianidad con la mirada siempre en otros futuros posibles. Los poetas a los que admiro tienen esa capacidad para fotografiar el paisaje diario y revelar detalles desapercibidos en esta sociedad en la que deambulamos con prisa. Creo que la poesía crítica posee limitaciones materiales para cambiar el entorno -un poema no para un deshaucio, los desahucios lo paran las personas- pero posee potencialidades simbólicas para inducir nuevas miradas que impulsen acciones transformadoras. Además, en un momento de auge conservador marcado por un peligroso revisionismo histórico, entre otras cuestiones más graves, la poesía ha sido siempre y será un lugar para la memoria, la reparación y la defensa del más débil. 

Algunos autores como Jorge Riechman defienden posturas prudentes con respecto a  la instrumentalización de la poesía. Yo entiendo los peligros que esto conlleva pero también las limitaciones de que los poetas no estén actualmente organizados para unir una inteligencia colectiva que haga del poema un artefacto eficiente y me atrevería a decir con cuidado útil o material (aunque no necesariamente productivo). Creo que el poeta crítico convive entre la disonancia de querer transformar desde la poesía y no haber encontrado vías organizativas para ello, posicionando al poema como un espectador que trabaja el plano simbólico junto a los movimientos sociales pero no dentro de los movimientos sociales o al menos no de forma colectiva. Superar esa disyuntiva quizás puede ser un reto para nuestra generación.

Lectura recomendada: Poesía de barrio. Raúl Castañeda. Voces nuevas. Eirene Editorial.

La esencia tiene alas (Cristina M.ª Menéndez Maldonado).

La vida a pie y sin instrucciones. Cristina Mª Menéndez Maldonado. Propiedad Intelectual. SafeCreative 22/02/2024 2402226982784.


Me ha venido a la cabeza, así sin premeditación ni alevosía, que la vida, con sus luces y sombras es el único producto sin etiqueta, ni instrucciones. Y digo «producto», esta vez, sí, con «toda intención», porque pienso, que antes de venir, hemos elegido un viaje, de más o menos diferentes niveles de dificultad, con mochilas de tiempos pasados, linajes, etc., con el fin de experimentar en una escuela, que a veces parece una cárcel y otras, un bucólico paisaje que nos hace moquear de emoción.
Con este panorama, y tras cruzar el umbral, la puerta que nuestras madres abren de par en par, nos da por berrear, colorados de indignación ¿cómo no hacerlo, imaginando la que se nos viene encima?
Torpemente aprendemos a caminar, para descubrir que en la vida no existen atajos…Y si no aprendemos a la primera, la historia se vuelve a repetir, como un remake de película y con cada vez más efectos especiales, por si eres sordo y ciego a las señales. ¡Ojo que a este paso, si no te enteras, haces puenting, aunque le tengas miedo a las alturas!
Y aquí estamos, haciendo la vida a pie, paso a paso, sin saltarnos ninguna curva. Como decía mi padre: «Más vale morir que perder la vida» y ahora, que recuerdo cada palabra suya como un mantra en mi vida, vuelvo a sentirme orgullosa de su manera de afrontar esta vida sin instrucciones, especialmente en sus momentos finales, habiendo superado una pandemia, con toques de queda, aislados de las personas amadas, y decidido a caminar todas las mañanas por los pasillos, una hora diaria para no perder fuerza y músculo, para sostener la vida a toda costa con la ilusión de volver a ver a sus hijas, a sus amigos y saludar a desconocidos por esa calle que estuvo tanto tiempo sin transitar.
Otros no pudieron hacerlo, se marcharon antes, pues sus años de sacrificios, fueron boleto ganador para un triaje del que ahora nadie quiere rendir cuentas. Aquellos anónimos ancianos, se quedaron atrapados en una fría pesadilla sin abrazos, sin caricias, sin palabras de aliento, confundidos y alterados por una memoria que ya no comprendía el mundo, o mejor dicho, «este mundo» al revés, donde la vida de unos vale más que la de otros.
En este tiempo convulso, estos senderos tantas veces torcidos e intrincados nos dicen a voces que hasta vivir es un lujo que no todos pueden permitirse, pero que debería de ser, «de verdad» un derecho fundamental para todos y no papel mojado. Puede sonar muy idealista, especialmente cuando no cesan las guerras que arrasan poblaciones enteras, con pérdidas humanas por millones, pero desde estas líneas quiero honrar cada persona que se marcha de este complicado mundo, pues cada ser humano en este planeta nuestro, ha dejado la huella de sus pasos, como mejor ha sabido, seguramente con muchos errores, como todos nosotros, presos de prejuicios, creencias, dogmas, aunque la verdad desnuda, la única verdad que nos debería importar, aquella que tendríamos que defender a toda costa, no tiene escaparates. La esencia que mueve nuestros pasos en esta vida aparentemente sin instrucciones, tiene sus propios mapas, es imborrable, eterna, se esconde en el bolsillo secreto de nuestra alma y además… tiene alas.

Lecturas recomendadas: Palabras de lluvia y El vendedor de abanicos. Cristina M.ª Menéndez Maldonado. Narrativa ficción. Eirene Editorial.

No dejes de soñar (Cristina M.ª Menéndez Maldonado).

Amizade 1. Cristina M.ª Menéndez Maldonado. Propiedad Intelectual nº: 2312016266898 Safe Creative.

La nieve envolvió casi por entero su casa de piedra. La helada había cubierto las ventanas con su capa de caramelo traslúcido, desdibujando el bosque.
Al abrir la puerta, una sonrisa de felicidad se extendió por el rostro de la anciana Uxía. La primera nevada del año se había retrasado, pero ahí estaba, una vez más, abrazando el paisaje.
A pesar del dolor de huesos y del frío… No podía fallar… Un año más, tenía que intentarlo.
«¡Loca! ¿Es que piensas salir hoy? Si estás medio coja, ¡Loca más que Loca!», escuchó gritar al diablillo de su conciencia, pero la voz de su corazón inquieto y rebelde, espantó todas sus dudas.
En el cobertizo, junto a un sinfín de cajas y objetos, rescató su viejo trineo. Cuidadosamente lo limpió con un trapo, humedeciéndolo con aceite y mimos. La madera se estiró agradecida, desperezándose. Sobre la nieve, lucía imponente, como cuando su padre lo talló, muchos años atrás. Uxía, por aquel entonces, era una niña de apenas diez años.
Con un pincel pequeño repasó la frase azulada que su padre había escrito en uno de los listones, ahora imprecisa por el paso del tiempo. «No dejes de soñar«, decía, y en su memoria recordó el rostro ilusionado de su progenitor, en aquella Navidad de 1942. Aquel trineo fue el mejor regalo de toda su vida.
Poco antes del anochecer, colocó su ropa cerca de la chimenea para calentarla, y antes de ponérsela llamó a Néboa, su «san bernardo», que oliendo lo que tramaba su dueña, se había escondido. La viejita no paró hasta encontrarlo… Néboa estaba agazapado bajo la cama, pero se rindió a cambio de un plato de su comida favorita.
Poco antes del anochecer, Uxía a ya estaba preparada. Se había puesto su ropa, ahumada y caliente por el fuego, gafas y zapatillas de nieve. Se acomodó en el trineo cubierto de pequeñas lucecitas que abrazaban las maderas. Néboa bostezaba atado frente a los esquís.
—¡Veña Néboa, imos facelo una vez máis! —gritó Uxía y el can se desperezó de golpe, tirando fuertemente de las cuerdas. El trineo comenzó a deslizarse junto a la ribera; su imagen de brillantes luces se reflejaba en el lago congelado, como estela fugaz.

Tres aldeas más allá, Lupe, una viejita casi ciega, recosía con mucho esfuerzo unos calcetines. El tronco, que acababa de arrojar a la lumbre, protestó con un chasquido, y comenzó a tararear una canción de su infancia…

Xoaniña, voa, voa / que che hei dar pan de broa. / / Xoaniña, voa, voa / vai e tráeme algunha nova 2.

Y sacó del mandil un pellizquito de pan para deshacerlo en la boca, mientras sonreía al pasado, prendida de remembranzas….
Las carreras en el patio del colegio, con el aliento entrecortado por la risa; los lápices de colores, que cuidó como un tesoro, para que duraran para siempre, y que el tiempo perdió entre olvidos; la falda nueva de su primer baile, que no pudo disfrutar por el incordio de las horquillas de su peinado; el beso del monaguillo, ebrio con el vino dominical; y ese globo terráqueo de doña Ángela, la profesora, en el que sus ojos daban la vuelta al mundo en un instante, más rápido que Willie Fogg, y que recrearon después, sobre el trineo de Uxía, con el viento en el rostro, imaginando lugares exóticos sin salir de la aldea.
¡Cuánto echaba de menos aquellos días llenos de sueños y esperanzas! Y más aún a su amiga Uxía, a la que apenas veía una o dos veces al año.
Lupe vio por la ventana un destello, un rastro familiar y se asomó. Enseguida supo que era su loca amiga Uxía con el trineo una vez más.
—¿Estás louca Uxía? Non podía imaxinar que o farías de novo.
—Veño por ti, tontina. Pasaremos o Nadal na miña casa. Coma cando eramos nenas, ¿lembras? 3
—Xa somos dúas vellas, Uxía. —dijo la anciana, sin dejar de sonreír.
—«Non deixes de soñar». Iso dixo meu pai.
—Estou case cego, Uxía. ¿Onde vou ir?
—Para soñar só tes que pechar os ollos… 4.
El camino de vuelta a la casa de Uxía, algo más lento por la cuesta arriba, dejó exhausto a Néboa que gruñó por lo bajo todo el camino.
—Non rosmes Néboa, que cheguemos o teu prato favorito, meu amigo. E para ti, Lupe, unha cunca de chocolate quente… Así que os soños serán máis doces 5.

Traducción del gallego:

1. Amistad.

2. Mariquita, vuela, vuela / que te daré pan de mijo. // Mariquita, vuela, vuela, / Ve y tráeme alguna noticia.

3. ¿Estás loca, Uxía? No me podía imaginar que volverías a hacerlo.
Vengo por ti, tontina. Pasaremos la Navidad en mi casa, como cuando éramos niñas, ¿te acuerdas?

4. Ya somos dos viejas, Uxía.
«No dejes de soñar». Eso dijo mi padre.
Estoy casi ciega. ¿Dónde voy a ir?
Para soñar solo hace falta cerrar los ojos…

5. No protestes Néboa, que cuando lleguemos te daré tu plato favorito, amigo mío. Y para ti, Lupe, una taza de chocolate caliente… Así es como los sueños serán más dulces.

Lecturas recomendadas: Palabras de lluvia y El vendedor de abanicos. Cristina M.ª Menéndez Maldonado. Narrativa ficción. Eirene Editorial.