¿Y que pasa con sus coetáneas judías? ¿Hubo escritoras? ¿Nos han llegado sus textos? O ¿solo, silencio?
Gracias a Yolanda Moreno Koch, y su estudio de diversos aspectos en que la mujer era la protagonista de la vida y como la veían los hombres y la sociedad medieval en La mujer judía, encontramos que apenas llegan a 4 los poemas atribuidos a mujeres judías, y ni siquiera se tiene una certeza total que que fueran mujeres las que lo escribieran.
Yo personalmente quiero creer que fueron ellas, y que por la presión social y religiosa de la época en la que vivían no pudieron defender con libertad y autoridad su voz.

Aunque tanto en la poesía romance, árabe o judía se hable en muchos contextos de la mujer, no siempre ella toma la palabra. Así, en los poemas hebreos medievales, pocas veces es una mujer real la que habla, en general, son estereotipos o personificaciones de seres vivos o de elementos de la naturaleza, el alma o la propia patria Israel.
Aunque existen dudas sobre si es autor o autora, hay un poema escrito como dice el encabezamiento por “La mujer de Dunas ben Labrat”. Se duda ya que en la época había también la costumbre de atribuir un poema a la voz de una mujer. A mí me gustaría creer como algunos investigadores afirman que fue escrito por una mujer que lamenta despedirse de su esposo. Desconocemos el nombre de la mujer que lo escribió, solo que era la esposa de Dunas.
¿Recordará su amado a la cierva graciosa
el día de su partida, con su hijo único en brazos?
Puso él en su mano izquierda el anillo de su diestra,
en su brazo puso ella su ajorca;
al tomar ella su manto como recuerdo,
cogió él el suyo para no olvidarla.
No se quedaría él en Sefarad
aunque recibiera medio reino de su señor.
Qasmina ben Ismail es una poetisa judía a la que su padre enseñó el arte de la poesía árabe. Se sitúa en Granada entre los siglos XI y XIII. Y sus escasas obras han llegado a la actualidad escritas en árabe.
A Merecina, rabina de Girona que vivió antes de la expulsión de los judíos de 1492, se le atribuye un poema sinagogal, es decir, un poema litúrgico hebrero.
Y finalmente el último poema que pudo escribir una mujer judía medieval, fue tal vez obra de Tolosana de la Caballería, una gran figura del judaísmo de Zaragoza en la primera mitad del siglo XV. Es una elegía que condensa en 3 versos todo el dolor de una madre que pierde a un hijo. Se la cita en un glosario como que es la autora.
Créditos:
Imagen portada: Ilustración de Miríam y mujeres celebrando el milagro del Mar Rojo proveniente de la Hagadá Dorada, que se encuentra en el Museo Británico.
Lectura recomendada: Días de amor y cosecha. Narrativa ficción. Eirene Editorial.


