La poesía crítica es necesaria (Raúl Castañeda).

El poema como artefacto eficiente. Raúl Castañeda.

La poesía es un lugar no solo de entretenimiento y expresión emocional. Todas las artes han tenido siempre una pulsión entre autores que han volcado sus inquietudes políticas y sociales en sus obras frente a poderes económicos que han apoyado sistemáticamente a aquellos que incomodan menos al lector y a los intereses de las grandes compañías. La poesía crítica no creo que esté necesariamente en contra de la poesía que no lo es sino del monopolio de la poesía como producto comercial y de entretenimiento que fomenta el sistema. La poesía no está hecha para ganar dinero, aunque deban vivir con dignidad los escritores, y hay que recordar a los poderosos que no de todo se puede hacer negocio, que saquen sus manos del alimento del pueblo. En literatura las grandes distribuidoras apoyan sistemáticamente un tipo de poesía superficial,  poco elaborada, con escasas capas de lectura y centradas , al igual que ocurre en la música mainstream, en temáticas superficiales (como el amor romántico) que empuja a realizar lecturas  rápidas y por tanto un consumo acelerado del artefacto cultural -el libro- a costa de que la cultura del pueblo se adolezca porque acostumbra a este a mensajes más simples y poemas más cortos, reduciendo así el esfuerzo cognitivo del lector y limitando el desarrollo de sus capacidades intelectuales y/o emocionales. Por tanto, la poesía crítica como movimiento de contrapoder permite no solo construir una cultura que ralentice los tiempos y se pregunte el por qué de las cosas sino que alimente , en lugar de anestesiar, el sustrato nutritivo de los cerebros. Y es que este tipo de poesía ha servido siempre, aunque no haya gozado de gran altavoz mediático, de encuentro para la reflexión y la inquietud, en ocasiones desde un vehículo emocional y/o racional, un sitio para obtener más que respuestas, nuevos interrogantes para no pasar de puntillas o con inercia por la vida sino obtener en consecuencia una conciencia del mundo en el que vivimos, las estructuras socioeconómicas que lo sostienen y repensar  nuestros comportamientos y actitudes colectivas e individuales. La poesía crítica es necesaria no solo para enjuiciar los males de nuestra sociedad y señalar a los responsables, sino para trabajar, desde el poder que otorga la metáfora, en imaginar un nuevo mundo, otras formas de organizarnos más amables entre nosotros y con el planeta. Para ello, la crítica del poema no debe -en mi opinión- quedarse en el quejido legítimo sino en evidenciar poéticamente las causas estructurales que explican los dolores de nuestra cotidianidad con la mirada siempre en otros futuros posibles. Los poetas a los que admiro tienen esa capacidad para fotografiar el paisaje diario y revelar detalles desapercibidos en esta sociedad en la que deambulamos con prisa. Creo que la poesía crítica posee limitaciones materiales para cambiar el entorno -un poema no para un deshaucio, los desahucios lo paran las personas- pero posee potencialidades simbólicas para inducir nuevas miradas que impulsen acciones transformadoras. Además, en un momento de auge conservador marcado por un peligroso revisionismo histórico, entre otras cuestiones más graves, la poesía ha sido siempre y será un lugar para la memoria, la reparación y la defensa del más débil. 

Algunos autores como Jorge Riechman defienden posturas prudentes con respecto a  la instrumentalización de la poesía. Yo entiendo los peligros que esto conlleva pero también las limitaciones de que los poetas no estén actualmente organizados para unir una inteligencia colectiva que haga del poema un artefacto eficiente y me atrevería a decir con cuidado útil o material (aunque no necesariamente productivo). Creo que el poeta crítico convive entre la disonancia de querer transformar desde la poesía y no haber encontrado vías organizativas para ello, posicionando al poema como un espectador que trabaja el plano simbólico junto a los movimientos sociales pero no dentro de los movimientos sociales o al menos no de forma colectiva. Superar esa disyuntiva quizás puede ser un reto para nuestra generación.

Lectura recomendada: «Poesía de barrio». Voces nuevas. Eirene Editorial.

La esencia tiene alas (Cristina M.ª Menéndez Maldonado).

La vida a pie y sin instrucciones. Cristina Mª Menéndez Maldonado. Propiedad Intelectual. SafeCreative 22/02/2024 2402226982784.


Me ha venido a la cabeza, así sin premeditación ni alevosía, que la vida, con sus luces y sombras es el único producto sin etiqueta, ni instrucciones. Y digo «producto», esta vez, sí, con «toda intención», porque pienso, que antes de venir, hemos elegido un viaje, de más o menos diferentes niveles de dificultad, con mochilas de tiempos pasados, linajes, etc., con el fin de experimentar en una escuela, que a veces parece una cárcel y otras, un bucólico paisaje que nos hace moquear de emoción.
Con este panorama, y tras cruzar el umbral, la puerta que nuestras madres abren de par en par, nos da por berrear, colorados de indignación ¿cómo no hacerlo, imaginando la que se nos viene encima?
Torpemente aprendemos a caminar, para descubrir que en la vida no existen atajos…Y si no aprendemos a la primera, la historia se vuelve a repetir, como un remake de película y con cada vez más efectos especiales, por si eres sordo y ciego a las señales. ¡Ojo que a este paso, si no te enteras, haces puenting, aunque le tengas miedo a las alturas!
Y aquí estamos, haciendo la vida a pie, paso a paso, sin saltarnos ninguna curva. Como decía mi padre: «Más vale morir que perder la vida» y ahora, que recuerdo cada palabra suya como un mantra en mi vida, vuelvo a sentirme orgullosa de su manera de afrontar esta vida sin instrucciones, especialmente en sus momentos finales, habiendo superado una pandemia, con toques de queda, aislados de las personas amadas, y decidido a caminar todas las mañanas por los pasillos, una hora diaria para no perder fuerza y músculo, para sostener la vida a toda costa con la ilusión de volver a ver a sus hijas, a sus amigos y saludar a desconocidos por esa calle que estuvo tanto tiempo sin transitar.
Otros no pudieron hacerlo, se marcharon antes, pues sus años de sacrificios, fueron boleto ganador para un triaje del que ahora nadie quiere rendir cuentas. Aquellos anónimos ancianos, se quedaron atrapados en una fría pesadilla sin abrazos, sin caricias, sin palabras de aliento, confundidos y alterados por una memoria que ya no comprendía el mundo, o mejor dicho, «este mundo» al revés, donde la vida de unos vale más que la de otros.
En este tiempo convulso, estos senderos tantas veces torcidos e intrincados nos dicen a voces que hasta vivir es un lujo que no todos pueden permitirse, pero que debería de ser, «de verdad» un derecho fundamental para todos y no papel mojado. Puede sonar muy idealista, especialmente cuando no cesan las guerras que arrasan poblaciones enteras, con pérdidas humanas por millones, pero desde estas líneas quiero honrar cada persona que se marcha de este complicado mundo, pues cada ser humano en este planeta nuestro, ha dejado la huella de sus pasos, como mejor ha sabido, seguramente con muchos errores, como todos nosotros, presos de prejuicios, creencias, dogmas, aunque la verdad desnuda, la única verdad que nos debería importar, aquella que tendríamos que defender a toda costa, no tiene escaparates. La esencia que mueve nuestros pasos en esta vida aparentemente sin instrucciones, tiene sus propios mapas, es imborrable, eterna, se esconde en el bolsillo secreto de nuestra alma y además… tiene alas.

Lecturas recomendadas: «Palabras de lluvia», «El vendedor de abanicos». Narrativa ficción. Eirene Editorial.

No dejes de soñar (Cristina M.ª Menéndez Maldonado).

Amizade (1). Cristina M.ª Menéndez Maldonado. Propiedad Intelectual nº: 2312016266898 Safe Creative.

La nieve envolvió casi por entero su casa de piedra. La helada había cubierto las ventanas con su capa de caramelo traslúcido, desdibujando el bosque.
Al abrir la puerta, una sonrisa de felicidad se extendió por el rostro de la anciana Uxía. La primera nevada del año se había retrasado, pero ahí estaba, una vez más, abrazando el paisaje.
A pesar del dolor de huesos y del frío… No podía fallar… Un año más, tenía que intentarlo.
«¡Loca! ¿Es que piensas salir hoy? Si estás medio coja, ¡Loca más que Loca!», escuchó gritar al diablillo de su conciencia, pero la voz de su corazón inquieto y rebelde, espantó todas sus dudas.
En el cobertizo, junto a un sinfín de cajas y objetos, rescató su viejo trineo. Cuidadosamente lo limpió con un trapo, humedeciéndolo con aceite y mimos. La madera se estiró agradecida, desperezándose. Sobre la nieve, lucía imponente, como cuando su padre lo talló, muchos años atrás. Uxía, por aquel entonces, era una niña de apenas diez años.
Con un pincel pequeño repasó la frase azulada que su padre había escrito en uno de los listones, ahora imprecisa por el paso del tiempo. «No dejes de soñar«, decía, y en su memoria recordó el rostro ilusionado de su progenitor, en aquella Navidad de 1942. Aquel trineo fue el mejor regalo de toda su vida.
Poco antes del anochecer, colocó su ropa cerca de la chimenea para calentarla, y antes de ponérsela llamó a Néboa, su «san bernardo», que oliendo lo que tramaba su dueña, se había escondido. La viejita no paró hasta encontrarlo… Néboa estaba agazapado bajo la cama, pero se rindió a cambio de un plato de su comida favorita.
Poco antes del anochecer, Uxía a ya estaba preparada. Se había puesto su ropa, ahumada y caliente por el fuego, gafas y zapatillas de nieve. Se acomodó en el trineo cubierto de pequeñas lucecitas que abrazaban las maderas. Néboa bostezaba atado frente a los esquís.
—¡Veña Néboa, imos facelo una vez máis! —gritó Uxía y el can se desperezó de golpe, tirando fuertemente de las cuerdas. El trineo comenzó a deslizarse junto a la ribera; su imagen de brillantes luces se reflejaba en el lago congelado, como estela fugaz.

Tres aldeas más allá, Lupe, una viejita casi ciega, recosía con mucho esfuerzo unos calcetines. El tronco, que acababa de arrojar a la lumbre, protestó con un chasquido, y comenzó a tararear una canción de su infancia…

Xoaniña, voa, voa / que che hei dar pan de broa. / / Xoaniña, voa, voa / vai e tráeme algunha nova (2).

Y sacó del mandil un pellizquito de pan para deshacerlo en la boca, mientras sonreía al pasado, prendida de remembranzas….
Las carreras en el patio del colegio, con el aliento entrecortado por la risa; los lápices de colores, que cuidó como un tesoro, para que duraran para siempre, y que el tiempo perdió entre olvidos; la falda nueva de su primer baile, que no pudo disfrutar por el incordio de las horquillas de su peinado; el beso del monaguillo, ebrio con el vino dominical; y ese globo terráqueo de doña Ángela, la profesora, en el que sus ojos daban la vuelta al mundo en un instante, más rápido que Willie Fogg, y que recrearon después, sobre el trineo de Uxía, con el viento en el rostro, imaginando lugares exóticos sin salir de la aldea.
¡Cuánto echaba de menos aquellos días llenos de sueños y esperanzas! Y más aún a su amiga Uxía, a la que apenas veía una o dos veces al año.
Lupe vio por la ventana un destello, un rastro familiar y se asomó. Enseguida supo que era su loca amiga Uxía con el trineo una vez más.
—¿Estás louca Uxía? Non podía imaxinar que o farías de novo.
—Veño por ti, tontina. Pasaremos o Nadal na miña casa. Coma cando eramos nenas, ¿lembras? (3)
—Xa somos dúas vellas, Uxía. —dijo la anciana, sin dejar de sonreír.
—«Non deixes de soñar». Iso dixo meu pai.
—Estou case cego, Uxía. ¿Onde vou ir?
—Para soñar só tes que pechar os ollos… (4).
El camino de vuelta a la casa de Uxía, algo más lento por la cuesta arriba, dejó exhausto a Néboa que gruñó por lo bajo todo el camino.
—Non rosmes Néboa, que cheguemos o teu prato favorito, meu amigo. E para ti, Lupe, unha cunca de chocolate quente… Así que os soños serán máis doces (5).

Traducción del gallego:

1. Amistad.

2. Mariquita, vuela, vuela / que te daré pan de mijo. // Mariquita, vuela, vuela, / Ve y tráeme alguna noticia.

3. ¿Estás loca, Uxía? No me podía imaginar que volverías a hacerlo.
Vengo por ti, tontina. Pasaremos la Navidad en mi casa, como cuando éramos niñas, ¿te acuerdas?

4. Ya somos dos viejas, Uxía.
«No dejes de soñar». Eso dijo mi padre.
Estoy casi ciega. ¿Dónde voy a ir?
Para soñar solo hace falta cerrar los ojos…

5. No protestes Néboa, que cuando lleguemos te daré tu plato favorito, amigo mío. Y para ti, Lupe, una taza de chocolate caliente… Así es como los sueños serán más dulces.

Lecturas recomendadas: «Palabras de lluvia», «El vendedor de abanicos». Narrativa ficción. Eirene Editorial.


Una época apocalíptica, pero también genésica (Mario Satz).

Todo creyente auténtico es fundamentalista, pero puede ser pacífico. Mario Satz.

Entrevista de Esther Peñas para Solidaridad Digital. El Diario de la Discapacidad (07-02-2022).

Dice el Apocalipsis: «El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al vencedor le daré del maná escondido y le daré una piedrecita blanca, y grabado en la piedrecita un nombre nuevo, el cual nadie conoce sino aquel que lo recibe». A partir de este sugerente y enigmático mensaje, el escritor Mario Satz (Buenos Aires, 1944) imagina cómo pudo ser «el discípulo amado», cómo se organizaban y quiénes eran los primeros cristianos, la belleza de las enseñanzas, los recelos, los temores, la inocencia primera. El resultado, Una piedrecita banca (Eirene Editorial).

Juan, ¿es el más fascinantes de los apóstoles?

No creo que Juan sea el más fascinante de los apóstoles. Sin duda alguna es Pablo, con sus cosas buenas y malas. Pero el hecho de que en el Apocalipsis empiece nombrándose es de una gran modernidad o, cuanto menos, actualidad, me parece.

Es un judío extraño, Juan, que habla griego, ¿está más próximo a la cultura helenística que hebrea?

Está, como puede verse en el libro, a caballo entre el hebreo -lengua cultural-, el arameo -lengua coloquial de entonces-, y por supuesto el griego. El cristianismo es indivisible del helenismo.

¿Qué cosa oculta nos revelará el nombre escrito en la piedrecita blanca que recibiremos cada cual, de la que habla el Apocalipsis?

La piedrecita aparece mencionada en el Apocalipsis, yo no la inventé. Inventé, eso sí, su historia, su punto de vista para hablar de su época. En cuanto al nombre, ¡es el de cada uno de nosotros, pues ella es una suerte de espejo e imán al mismo tiempo! Todo está explicado en las notas finales, que considero no sólo muy bellas sino también pertinentes.

La piedrecita blanca, que nos narra la historia, ¿es una, individual e intransferible, o la compartirán los elegidos, irá de mano en mano, como en su novela (que la sostiene desde el escriba Ajitob a Juan el Zebedeo?)

Irá de mano en mano, se perderá y se volverá a encontrar. Los pitagóricos tenían una suerte de talismán para entrar a las dependencias de sus escuelas. Es una credencial con una memoria de superdotada.
Siento una gran ternura por mi piedrecita: intenta ser objetiva y no siempre lo consigue. Diría que es un libro muy humano sobre un texto casi fatídico de la cultura occidental, entre exaltado y bilioso. Fue empleado como instrumento de tortura o de condena, un cedazo mortal. Un libro para inquisidores

Por cierto, que uno de los asuntos es el tráfico de antigüedades, de objetos religiosos. ¿Cuánto de filosofal tiene esa piedrecita blanca, está emparentada con la senda cabalística?

No hay mucha Kábala, la verdad, pero sí mucha filología griega y hebrea. Viajes hacia el significado de las palabras. En cuanto al tráfico de antigüedades, ya existía en Egipto, y por supuesto en la Magna Grecia o sur de Italia, que los romanos saquearon buscando objetos griegos. Sobre todo, cráteras. Vasos pintados.

¿Cuándo uno se convierte en fundamentalista?

Todo creyente auténtico es fundamentalista, pero puede ser pacífico, como los budistas y los primeros cristianos, o agresivo como los islamistas actuales. Fundamentalista se ha convertido en una mala palabra, pero recuerda que a los Evangelios no le gustan los tibios.

¿Qué supuso la isla de Patmos para los primeros cristianos, que fueron en origen judíos?

Patmos fue uno de los tantos paraderos provisorios. Se movían mucho y se comunicaban entre sí con silencios significativos y palabras clave, aquellos heroicos cristianos. Sabemos eso por los topónimos que figuran ya en el comiendo del libro.

Los personajes de Patmos, de alguna manera refugiados o exiliados, trazan una red de afectos muy interesante. El amor, ¿todo lo puede?

Claro que sí, el amor todo lo puede. Ayer, hoy, y siempre, es la única argamasa que genera una y otra vez ilusiones. En cuanto a la amistad, la fraternidad, hubo épocas mejores que la nuestra para ella, tan autista y digital.

Hay mucho amor hacia la figura del maestro (Pitgamei Yeshu, pero el propio Cristo, claro). ¿Cómo se les reconoce, a los maestros?

Los Pitgamei (proverbios) Yeshu son la médula espinal del libro. Y, como las frases del Evangelio de Tomás, que no es canónico pero sí hermoso y perturbador, contiene frases fosforescentes para pensar muchas veces. En cuanto a mi amor por Jesús, no es mayor que el que siento por el Buda, Pitágoras, Sócrates o Lao Tsé. Pero, y si el cristianismo ha de sobrevivir, habría que releerlo de arriba abajo sin prejuicios ni deseos de barrer siempre para casa.
Dos frases que no son mías sobre los maestros: «Maestro es uno que empezó antes que tú». «Maestro es aquel a quienes los demás llaman maestro».
No se reconocen fácilmente los maestros, Confucio murió como maestro y a los ciento cincuenta años de su fallecimiento se erigió el primer templo confuciano. Y no se reconocen, en muchos casos, hasta décadas después de su magisterio. Muchísimos han pasado desapercibidos incluso para los más cercanos.

¿Cuánto de apocalíptico tiene la época de hoy en día?

Sin duda, estamos en una época apocalíptica, pero también genésica: tienes el virus y tienes la vacuna, la condena y la absolución, la desgracia y la gracia muy cerca la una de la otra.

Si allí reside lo más hermoso, ¿cómo ir «a lo más profundo»?

Lo más profundo es siempre aquí y ahora. Casi mil doscientos años después de Jesús, san Francisco se vuela la cabeza leyendo el Evangelio. Eso es ir a lo profundo, así pasen miles de años de la creación -y el ocultamiento- de un tesoro.

Lecturas recomendadas: «Una piedrecita blanca», «Lavandula». Narrativa Ficción. Eirene Editorial.

El camino, un punto y seguido (Sol Torres).

Principio sin fin. Sol Torres.

El camino, bajo mi prisma, debe ser un punto y seguido. Aunque no haya billete de regreso. Pues jamás se retorna de lugar alguno siendo la misma persona.
Imagínate acomodada en el asiento de un tren, observando un estrambótico paisaje sombrío. Sin equipaje, sin sentido, sin destino…
¿Te has sentido alguna vez así?
Os confieso que el día que desperté a la realidad me llevé un buen sopado de desánimo. Por suerte, rápidamente me di cuenta de la oportunidad que supone volver a recrearlo todo mediante nuevas experiencias.
Si vas acumulando maleza junto al desagüe entorpeces el paso fluido de la vida.
Hay quienes deciden no saber, no querer, no actuar…

Date cuenta, a través de quienes te rodean, de lo que tú precisas comprender.
«Sé osado y fuerzas poderosas te guiarán».
Aunque te sientas como un verso libre, ¡haz por encajar en un poema!Sólo así cobrará sentido tu historia.
Si vives el instante, dejándote cautivar por él, descubrirás la magia del presente. Si persigues tus sueños sin desfallecer obtendrás un futuro a medida. Si, además, dejas de añorar lo que no pudo ser resolverás los apegos del pasado.
La definición de libertad es sencilla, pero nosotros lo complicamos todo.

Cada día representa una nueva oportunidad para observar al mundo con sus nuevos desafíos.
Recuerda: «cuánto más complicado es el juego, más combinaciones son posibles».

Lectura recomendada: «Viaje sin retorno. Filosovida». Voces Nuevas. Eirene Editorial.

Hay que vivir y experimentar (Sol Torres).


Conexión o apego: «una diferencia abismal». Sol Torres.

Hay que vivir y experimentar en las relaciones, para poder discernir entre el Amor y las distracciones. Entre un capricho, un deseo… y una verdad profunda. La razón te la dará el tiempo, y por supuesto, la experiencia.

Mi nuevo libro tiene claves que yo aún desconozco. Lo cierto es que me obliga a investigar sobre ese «click» que se produce cuando conoces a «alguien» que está destinado a transformarte para siempre.
Los seres humanos nos adaptamos a las situaciones con demasiada facilidad, en un afán desmedido por acomodarnos y vivir sin tener que pensar demasiado. La sociedad actual, está destinada a conformarse, siendo sedada por pócimas que proporcionan una felicidad instantánea, -como una droga- carente de contenido.
Una CONEXIÓN auténtica te lanza a un precipicio de preguntas, nunca antes respondidas. Se abre la cáscara de una semilla que germinará a toda costa, independientemente de las decisiones que tomes.
Si la conexión es real, a través de ella, irás comprendiendo el valor en un inusual proceso, que te arrastrará sin remedio hasta que resuelvas dudas y temores, desbloqueando cualquier trauma encriptado.
Por desgracia, pretendemos comparar ese vínculo sagrado con experiencias ya vividas. Créeme, no se puede.
Nada es comparable, ni por asomo, a la vivencia de verte reflejado en la mirada del otro.
Los ojos tienen todas las respuestas.

Lectura recomendada: «Viaje sin retorno. Filosovida». Voces Nuevas. Eirene Editorial.

Agradecer el momento presente (Eva Braojos).

La ceremonia del té. Eva Braojos.

Después de casi cuatro años desde que se publicó Un té de esperanza, tomo del personaje de Amalia esta reflexión: agradezco el momento presente y todos los momentos vividos gracias a la novela.
La obra ha crecido al llegar a los lectores que me han confesado haber llorado y sentido junto a Olga, Amalia y el resto de los personajes.
La lectura de Un té de esperanza no deja indiferente por el encuentro con los diferentes personajes, como me han comentado quienes lo han leído. En primer lugar, te sientes interpelado por Luciana, que insta a aprovechar la vida, solo tenemos una. Después es Amalia la que nos muestra la importancia de centrarse en el momento presente, es el regalo de cada día y el agradecimiento a lo vivido se enlaza también con esto último. Olga nos hace de espejo en muchas situaciones, me comentan, como la relación con su madre que refleja las diferentes relaciones cotidianas que vivimos, y que no nos queda otra que salvarlas desde el cariño y la comprensión.
Hablando con los lectores y las lectoras, me doy cuenta de que no hay una única lectura de la novela, sino que cada cual hace la suya propia y se identifica con las experiencias que se muestran de la vida real: cada una con un reto diferente y una reflexión.
Hay quien destaca la sabiduría de Amalia y otros el desparpajo y las ganas de vivir de Reyes Miranda. La mirada serena de Roberto y su forma de actuar enternecen a muchas y la mayoría se identifican y se emocionan con «la ceremonia del té».
Estoy muy orgullosa de haber creado esta ceremonia del té y todo el significado que le he querido inferir lleno de agradecimiento y de amor. En muchas ocasiones me comentan que ojalá existiera un ritual tal y como yo lo he ideado.
Como conclusión, repito lo que tantas veces he escuchado: la lectura de Un té de esperanza deja el regusto de paz y armonía que se siente cuando te tomas una buena taza de té.

Lectura recomendada: «Un té de esperanza». Narrativa ficción. Eirene Editorial.

Demostrar los sentimientos es un acto valiente (Sol Torres).

Viaje sin retorno. Sol Torres.

Nada mejor que una crisis para que nos demos cuenta.

¡Estamos perdiendo un precioso tiempo!

Recuerdo el poema de mi libro Filosovida, titulado: «Tiempo».
El día que lo compuse, como si de una melodía de tratara, estaba reconociendo el valor de cada instante irrepetible.
Recuerdo tus ojos brillantes al vernos por primera vez. Tu boca desbordante de palabras, hoy silenciosa.
¡Qué bien sienta el silencio…! Evita cometer errores. Crea un espacio paralelo en el que la imaginación lleva las riendas.
Podría, justo ahora, escribirte un poema.. pero, aguardaré paciente para leérselo a tus ojos.
Me doy cuenta a distancia (aunque para mí no exista separación alguna) de lo esenciales que somos el uno para el otro.
Entiende de una vez por todas que reconocer la verdad no es una falta, y expresarla, mucho menos. Demostrar los sentimientos es un acto valiente de estos tiempos.
Cuando regreses, porque lo harás, estaré esperando a la persona que yo admiro. A la que soy capaz de inspirar pase lo que pase.
Volverás más consciente. Tozudo como siempre, pero libre. Habrás comprendido, al fin, que cuando la vida te hace un regalo de edición limitada, solo espera de tu parte, entusiasmo y agradecimiento.
El rechazo manifiesta un terrible miedo al abandono.
¿Cómo podría abandonarte, amor?
Si me aventuré en un viaje sin retorno con el único fin de encontrarte.

Tiempo


Nacemos con Alas pero nos dejamos llevar, abducidos por obligaciones. Entre obstinación y falsas ilusiones. En resumidas cuentas: nos perdemos lo esencial de la vida. Sentenciados a olvidar la verdadera finalidad de nuestro viaje.

Es el tiempo enemigo si lo retas de pronto,
si aprisionas segundos, si te apuras en todo.
¡Elástico prodigio! —dijo el sabio
queriendo detener las agujas…
Sin éxito lo hizo. —¡Vaya agravio!
Es el tiempo aliado cuando estás relajado.
Si requieres su ayuda, inspira, sana y cura.
Hay un tiempo curioso que te hace compasivo.
Tiempo tiene el aprendiz de la vida y el maestro decidido.


Es el tiempo un amigo capaz de comprender.
Deteniendo el instante, dejándote creer.
Sutil, perfecto, inmenso, repleto de escondites.
Perspicaz y travieso si retarlo decides.
Se escapa entre las manos, como arena muy fina,
dejando que te creas el dueño de la cima.


Es el tiempo un instante.
¡Atrévete a sentir!
Cada hora es eterna.
¡Decídete a vivir!

Lectura recomendada: «Viaje sin retorno. Filosovida». Voces Nuevas. Eirene Editorial.

Todas las novelas tienen algo de autobiográfico (María Jesús Leza).

Querido Stefan. María Jesús Leza.

Dicen que todas las historias escritas tienen algo de autobiográfico incluso las de ciencia ficción. En mi caso dentro del libro de relatos Nombres de mujer, el titulado «Querido Stefan» es el que contiene más elementos o pinceladas de mi propia vida. El relato comienza cuando Natalia, la protagonista, coge al azar un libro de la biblioteca de su hermano, La piedad peligrosa de Stefan Zweig. 

Esto fue exactamente lo que me ocurrió cuando tenía trece años. Recuerdo que era una fría tarde de invierno  y me encontraba sola y aburrida en casa.

Es para mí algo difícil de explicar como aquella novela leída a escondidas me marcó de manera tan fuerte y poderosa. Yo era entonces una niña solitaria, tímida y soñadora. Desde aquel día la lectura se convirtió en mi pasión, devoraba todo lo que caía en mis manos, sobre todo literatura rusa: Pushkin, Lermontof, Dostoyevsky, Chejov. Leía siempre acompañada de la radio, eso hizo que me aficionara a la música. La música clásica me llevó a tomar clases de ballet por poco tiempo puesto que, como la chica del relato,  carecía de actitudes para ello. Sin embargo sí que las tenía para el dibujo, así es que me matriculé en La Escuela de Artes y Oficios de mi ciudad. El mundo del arte y de la plástica no tardó en atraparme e interesarme muchísimo por lo que me trasladé a Madrid para aprender pintura y escenografía, pero al final me dediqué a ilustrar libros para varias editoriales. Fue en aquella época de ilustradora cuando me vino el deseo de escribir cuentos ya que no había abandonado mi afición a la lectura. Al día de hoy, tengo varios libros publicados acompañados casi todos ellos de mis propias ilustraciones.

Todo esto me hace reflexionar cómo la lectura de una  única novela, La piedad peligrosa del gran Stefan Zweig, en una época crucial de tu vida puede llegar a ser el detonante y desencadenar una serie de pasiones: el amor por al arte, la pintura, la música, la literatura.

Lectura recomendada: «Nombres de mujer». Narrativa ficción. Eirene Editorial.

Nos aguardan grandes sorpresas (Sol Torres).

Un siglo XXI sorprendente. Sol Torres.

Existen cientos de teorías amenazando la verdad. A modo de estereotipos estructurados, empujando deliberadamente al ser humano hacia determinados colectivos. Me pregunto: ¿Dónde se quedó la esencia única e inalterable de las cosas?
Siempre anduve entre metáforas, asistiendo embelesada al concierto de los versos de la vida. Durante años me propuse desentrañar el significado de la poesía.
Pero ha sido inútil. Algo tan bello solo puede ser declamado para servir de elevada inspiración.
En estos tiempos en los que la belleza está sobrevalorada, viene a mi mente el término «Hemistiquio». Cada fragmento de nuestra vida se halla separado como versos censurados.
Más allá de la métrica, la libertad de expresión, literaria o social, precisa atender a razones propias, éticas y morales con capacidad para recuperar el valor intrínseco del sentimiento.
Existen cientos de teorías amenazando la verdad. Pero tú y yo sabemos que en este siglo nos aguardan grandes sorpresas.

«Los finales felices no existen, todo es cuestión de principios».

Lectura recomendada: «Viaje sin retorno. Filosovida». Voces Nuevas. Eirene Editorial.