En los Reinos cristianos en los siglos XIV y XV las niñas de la nobleza y la burguesía recibían una educación exquisita. Se las llamaba Puellae doctae. Siendo mayores transmitieron el amor por la cultura a sus hijos, encargaron obras literarias, celebraron tertulias culturales y se atrevieron a escribir.
Dirigida por Anna Caballé la Antología La vida escrita por las mujeres en su primer volumen “Por mi alma os digo”, el primer capítulo realizado por la investigadora Milagros Rivera titulado ‘Egregias señoras, nobles y burguesas que escriben’ recoge los textos de las primeras escritoras cristianas reconocidas como tales.
Entre ellas encontramos la figura de Leonor López de Córdoba que nació en Calatayud en 1362 y murió en Córdoba en 1430. Cuando tenía 40 años dictó a viva voz a un escribano sus Memorias. Si bien su infancia fue de una terrible dureza dado que pasó ocho años en la cárcel de Sevilla siendo una niña, eso también moldeó su carácter de forma tan excepcional que la llevó a ser valida de la reina Catalina de Lancaster durante 8 años, también. En sus Memorias, describe las terribles epidemias de peste de 1374 y 1400. Triste episodio, ya que recoge a un niño huérfano y le pide ayuda a su hijo para cuidarle y es su hijo el que fallece contagiado; y el asalto a la judería de Córdoba. Los últimos años de su vida los vivió en Córdoba, relacionándose con los poetas contemporáneos.

Serena de Tous vivió en Barcelona, junto a la Iglesia de la Mercé. Aunque se desconocen las fechas de nacimiento y muerte, entre 1372 y 1376 escribió 18 cartas a su esposo Ramón de Tous con el que apenas vivió ya que este era administrador de María de Luna, futura reina de Aragón. En sus cartas en lengua catalana, Serena expresa sus deseos de amor, fidelidad, preocupaciones, nostalgia, y finalmente decepción y dolor.
De Teresa de Cartagena, considerada como la primera escritora mística de España, no está clara su fecha de nacimiento entre 1420 y 1435 en Burgos. Nieta de Selemoh-Ha Leví, o Pablo de Santa María conocido como El Burgense, poeta, erudito, rabino mayor de Burgos que se convirtió al cristianismo poco antes de los terribles asaltos a las juderías de 1391. Perteneciente a esta familia burguesa que posteriormente se ennobleció, Teresa se formó en su casa y en la Universidad de Salamanca. Sorda desde muy joven encontró en la escritura y la espiritualidad la forma de vivir su enfermedad como la oportunidad de descubrir el aspecto divino de su ser y sentirse libre y feliz. Llamó Arboleda de los enfermos a su confesión mística.
Isabel de Villena nace en 1430 y fallece en 1490. Estudió y empezó a escribir en la corte de su tía María de Castilla, reina de Aragón. Escribió para las monjas del Convento de la Trinidad de Valencia, del que fue abadesa, la Vida de Cristo en lengua catalano valenciana. La leyeron muchas mujeres, entre ellas la reina Isabel I de Castilla que solicitó su publicación. Las protagonistas de su libro son mujeres: María, la madre de Jesús y María Magdalena, inspirándose en los evangelios apócrifos y en las tradiciones de los evangelios gnósticos.
Florencia Pinar, poeta, trovadora y dama de la corte de Isabel I de Castilla. Fue muy famosa y apreciada en su tiempo. Fue la primera mujer en participar en justas poéticas. Se conservan siete escritos entre poemas y canciones, en los que con un lenguaje claro y directo habla del amor y del deseo. Se han conservado 7 poemas, entre ellos esta Canción:
Hago de lo flaco fuerte,
voy a lo más peligroso,
quiero volver a la muerte,
puedo huir y no oso.
La voluntad me condena
y en ello consiente amor,
donde por tener temor
hago del hilo cadena.
No contradice mi suerte,
voy a lo más peligroso,
quiero volver a la muerte,
puedo huir y no oso.
Hasta aquí lo que podemos decir que está en el canon literario. Escritoras reconocidas como tales en su época y de las que nos han llegado textos en su totalidad o parcialmente.
Créditos:
Portada entrada del blog: Mujer escribiendo. Giacomo Pacchiarotto
Lectura recomendada: Días de amor y cosecha y El señor de la especias: «El señor de las especias» y «El águila y el guardián». Ángela Blenda. Narrativa ficción. Eirene Editorial.


