El pasado 30 de octubre, con motivo del 20 aniversario de la apertura de la biblioteca pública La Chata, Eirene Editorial presentó la mesa redonda El Arte de Escribir: La Chata nos inspira con María Consuelo Altable, creadora de Eirene Editorial y algunas de las escritoras que participaron en la antología de relatos Al otro lado del río.
Las autoras, nacidas o residentes en Carabanchel, compartieron con las y los asistentes al acto lo que les inspira tanto Isabel de Borbón y Borbón, la Chata que da nombre a la biblioteca que cumple 20 años como la biblioteca en sí.
En la primera parte en la que cada autora nos abrió su corazón, expresando lo que sentía por «la chata» biblioteca, ya que es la más pequeña de Madrid. Una de las autoras, Susana Monterreal, contó cómo vivió en primera persona la evolución del edificio desde un simple mercado de barrio a biblioteca; Victoria Alonso nos recordó que la vieja plaza de toros de Carabanchel también era conocida como La Chata por su aspecto. Teresa Olalla buceó en el diccionario de la RAE y en el de María Moliner, buscando las distintas acepciones de la palabra «chata»; Elena Romera nos narró un breve relato imaginario en el que el personaje y la biblioteca se entrelazan; y María Consuelo Altable nos descubrió que, aunque Isabel fue un personaje importante en la historia de la monarquía española de principios del siglo XX (fue princesa de Asturias en dos ocasiones) y ha dado nombre a esta biblioteca de Carabanchel, quien fue escritora fue su hermana Amalia.
En la segunda parte, cada autora explicó como desarrolla su faceta de escritora, cómo llegó a serlo y qué la inspira para ello. Fueron intervenciones muy interesantes y se llegó a la conclusión de que ser escritora es un trabajo constante, y siendo mujer resulta más difícil al interponerse muchas veces la vida diaria, y que la inspiración puede aparecer en las más pequeñas cosas.
Para acabar, se abrió un debate en el que participaron casi todas las personas que asistieron al evento, que se mostraron muy interesadas en el mundo de la escritura.

Esperamos que La Chata continúe muchos años dando el servicio tan necesario que dan las bibliotecas de ser centro de ocio, cultura y reunión, y que podamos nosotras seguir formando parte de ella.


