Juan Latino. El esclavo catedrático (Eduardo Soler Fiérrez).

La Granada del siglo XVI acoge a este personaje singular de la historia de la esclavitud, Juan Latino. Procedente de África, fue esclavo del III duque de Sessa, nieto del Gran Capitán, y llegó a destacar en los estudios de tal manera que se convirtió en un gran latinista, catedrático de Gramática y uno de los escritores más reconocidos del Renacimiento español y europeo.

Su dedicación a la enseñanza y el acierto de sus métodos didácticos le hicieron ser muy querido y admirado por sus discípulos, muchos de los cuales sobresalieron después en el campo de las humanidades.

Lectura recomendada: «Juan Latino. El esclavo catedrático». Narrativa no ficción. Eirene Editorial.

Nacida en los 40 (Paz Verret).

Últimamente, y debido a la tragedia vivida en la primavera de 2020 como consecuencia de la pandemia de la COVID-19, se habla mucho de los mayores, de la generación nacida en los años 40.
Muchos de estos mayores estaban viviendo el último tramo de su vida en diferentes residencias españolas. Muchas y muchos fallecieron en soledad ante la impotencia y el dolor de sus familias que no pudieron acompañar ni despedirse de sus madres o padres, abuelas o abuelos.
«Sin embargo, gracias a ellas y a ellos, a su gran trabajo, su perseverancia, su fe y su gran amor hemos llegado nosotros a ser lo que somos ahora. Tenemos que agradecérselo siempre, a todas horas, sin escatimar en nada, dándoles todo nuestro amor y toda nuestra atención el tiempo que les quede de vida», reflexionaba con nosotras Paz Verret cuando estábamos preparando esta edición.
Reflexión que suscribimos totalmente.
Y a ti, Paz Verret, te agradecemos de todo corazón que hayas querido compartir con Eirene Editorial el testimonio de tu vida.
Estamos seguras de que las lectoras y los lectores de Nacida en los 40 van a disfrutar y emocionarse, y recordar o descubrir como ha sido la vida de esta generación que nació en la postguerra.
Una vida que Paz Verret recoge en estas memorias con gran ternura, mucho humor e infinito amor.

Lectura recomendada: «Nacida en los 40». Narrativa no ficción. Eirene Editorial.

No dejes de soñar (Cristina M.ª Menéndez Maldonado).

Amizade (1). Cristina M.ª Menéndez Maldonado. Propiedad Intelectual nº: 2312016266898 Safe Creative.

La nieve envolvió casi por entero su casa de piedra. La helada había cubierto las ventanas con su capa de caramelo traslúcido, desdibujando el bosque.
Al abrir la puerta, una sonrisa de felicidad se extendió por el rostro de la anciana Uxía. La primera nevada del año se había retrasado, pero ahí estaba, una vez más, abrazando el paisaje.
A pesar del dolor de huesos y del frío… No podía fallar… Un año más, tenía que intentarlo.
«¡Loca! ¿Es que piensas salir hoy? Si estás medio coja, ¡Loca más que Loca!», escuchó gritar al diablillo de su conciencia, pero la voz de su corazón inquieto y rebelde, espantó todas sus dudas.
En el cobertizo, junto a un sinfín de cajas y objetos, rescató su viejo trineo. Cuidadosamente lo limpió con un trapo, humedeciéndolo con aceite y mimos. La madera se estiró agradecida, desperezándose. Sobre la nieve, lucía imponente, como cuando su padre lo talló, muchos años atrás. Uxía, por aquel entonces, era una niña de apenas diez años.
Con un pincel pequeño repasó la frase azulada que su padre había escrito en uno de los listones, ahora imprecisa por el paso del tiempo. «No dejes de soñar«, decía, y en su memoria recordó el rostro ilusionado de su progenitor, en aquella Navidad de 1942. Aquel trineo fue el mejor regalo de toda su vida.
Poco antes del anochecer, colocó su ropa cerca de la chimenea para calentarla, y antes de ponérsela llamó a Néboa, su «san bernardo», que oliendo lo que tramaba su dueña, se había escondido. La viejita no paró hasta encontrarlo… Néboa estaba agazapado bajo la cama, pero se rindió a cambio de un plato de su comida favorita.
Poco antes del anochecer, Uxía a ya estaba preparada. Se había puesto su ropa, ahumada y caliente por el fuego, gafas y zapatillas de nieve. Se acomodó en el trineo cubierto de pequeñas lucecitas que abrazaban las maderas. Néboa bostezaba atado frente a los esquís.
—¡Veña Néboa, imos facelo una vez máis! —gritó Uxía y el can se desperezó de golpe, tirando fuertemente de las cuerdas. El trineo comenzó a deslizarse junto a la ribera; su imagen de brillantes luces se reflejaba en el lago congelado, como estela fugaz.

Tres aldeas más allá, Lupe, una viejita casi ciega, recosía con mucho esfuerzo unos calcetines. El tronco, que acababa de arrojar a la lumbre, protestó con un chasquido, y comenzó a tararear una canción de su infancia…

Xoaniña, voa, voa / que che hei dar pan de broa. / / Xoaniña, voa, voa / vai e tráeme algunha nova (2).

Y sacó del mandil un pellizquito de pan para deshacerlo en la boca, mientras sonreía al pasado, prendida de remembranzas….
Las carreras en el patio del colegio, con el aliento entrecortado por la risa; los lápices de colores, que cuidó como un tesoro, para que duraran para siempre, y que el tiempo perdió entre olvidos; la falda nueva de su primer baile, que no pudo disfrutar por el incordio de las horquillas de su peinado; el beso del monaguillo, ebrio con el vino dominical; y ese globo terráqueo de doña Ángela, la profesora, en el que sus ojos daban la vuelta al mundo en un instante, más rápido que Willie Fogg, y que recrearon después, sobre el trineo de Uxía, con el viento en el rostro, imaginando lugares exóticos sin salir de la aldea.
¡Cuánto echaba de menos aquellos días llenos de sueños y esperanzas! Y más aún a su amiga Uxía, a la que apenas veía una o dos veces al año.
Lupe vio por la ventana un destello, un rastro familiar y se asomó. Enseguida supo que era su loca amiga Uxía con el trineo una vez más.
—¿Estás louca Uxía? Non podía imaxinar que o farías de novo.
—Veño por ti, tontina. Pasaremos o Nadal na miña casa. Coma cando eramos nenas, ¿lembras? (3)
—Xa somos dúas vellas, Uxía. —dijo la anciana, sin dejar de sonreír.
—«Non deixes de soñar». Iso dixo meu pai.
—Estou case cego, Uxía. ¿Onde vou ir?
—Para soñar só tes que pechar os ollos… (4).
El camino de vuelta a la casa de Uxía, algo más lento por la cuesta arriba, dejó exhausto a Néboa que gruñó por lo bajo todo el camino.
—Non rosmes Néboa, que cheguemos o teu prato favorito, meu amigo. E para ti, Lupe, unha cunca de chocolate quente… Así que os soños serán máis doces (5).

Traducción del gallego:

1. Amistad.

2. Mariquita, vuela, vuela / que te daré pan de mijo. // Mariquita, vuela, vuela, / Ve y tráeme alguna noticia.

3. ¿Estás loca, Uxía? No me podía imaginar que volverías a hacerlo.
Vengo por ti, tontina. Pasaremos la Navidad en mi casa, como cuando éramos niñas, ¿te acuerdas?

4. Ya somos dos viejas, Uxía.
«No dejes de soñar». Eso dijo mi padre.
Estoy casi ciega. ¿Dónde voy a ir?
Para soñar solo hace falta cerrar los ojos…

5. No protestes Néboa, que cuando lleguemos te daré tu plato favorito, amigo mío. Y para ti, Lupe, una taza de chocolate caliente… Así es como los sueños serán más dulces.

Lecturas recomendadas: «Palabras de lluvia», «El vendedor de abanicos». Narrativa ficción. Eirene Editorial.


Palabras de lluvia (Cristína M.ª Menéndez Maldonado).

La historia de Teodosia Davila Maceda, una mujer indígena que nació en la selva peruana de Ucayali a finales del siglo XIX. Su historia comienza con la angustia de dejar la patria con rumbo a Asturias, entretejida con los recuerdos de su infancia en el Monasterio de Santa Catalina de Arequipa; su primer amor, Saulo, que está convencido de que las palabras respiran; y las enseñanzas de su abuela Tamia, restauradora de la conexión con los espíritus de las montañas (Apus), el mar (Mamaqocha) y la tierra (Pachamama).

«Palabras de lluvia es también una lluvia de palabras cordiales, hermosas, descriptivas, evocadoras, exóticas, algunas de las cuales se recogen en forma de glosario. Palabras ágiles, finas, cordiales que, en conjunto, acreditan a la autora como una gran escritora, con arrebatadora capacidad para conquistar al lector, de principio a fin.» Valentín Martínez-Otero Pérez, Presidente del Centro Asturiano de Madrid en el Prólogo a la 2ª edición.

«Desde Survival, el movimiento global por los derechos de los pueblos indígenas, queremos celebrar esta segunda edición de Palabras de lluvia. Con ella no es solo la historia de Teo la que puede pervivir en el tiempo: es la voz de todas las mujeres indígenas la que resuena en cada una de sus páginas, y que seguro encontrará eco en el corazón de aquellas personas que aún hoy ansían la libertad.» Diana de Horna, Presidenta de Survival International (España) en el Prólogo a la 2ª edición.

Lecturas recomendadas: «Palabras de lluvia», «El vendedor de abanicos». Narrativa Ficción. Eirene Editorial.

Un té de esperanza (Eva Braojos).

Un té de esperanza narra la experiencia vital de Olga, una profesora de peluquería y estética a la que, según sus ojos, la vida no la trata bien. Sin embargo, algo tan sencillo como la propuesta de un voluntariado le hace ampliar su campo de visión. Su vida empieza a trenzarse con las circunstancias de otras personas, otras creencias, otras formas de plantearse cómo vivir y cómo morir, que interpelan al lector a ponerse en el lugar de la protagonista en decisiones de hondo calado.

El resultado de este trenzado de vidas es una novela dinámica, de pluma ágil y sentimiento profundo, que plantea con un gran respeto uno de los temas más controvertidos de la sociedad actual. La importancia del momento presente, el respeto a las decisiones de cómo vivir y cómo morir y la actitud ante los retos que plantea la vida, son algunos de los temas por los que transita la protagonista.

Destaca el diseño de la cubierta por parte del artista Raúl Guridi, que sintetiza en sus trazos toda la esencia de la novela.