Leche con lentejas (Lydia Mediavilla Espinosa).

¿Qué nos puede contar una chica de diecisiete, casi dieciocho años de un pueblo del norte de Palencia sobre su matrimonio mal acordado en 1905?
Una sencilla y humilde realidad. Una historia tan común, que podría ser la historia de muchas de nuestras abuelas. Casamientos por conveniencia, mujeres como objetos o herramientas útiles para medrar en sociedades tradicionales y claramente hostiles a ellas.
«Leche con lentejas» da voz a su protagonista y le deja expresar su sentir, sus vivencias, sus deseos y pesares. La acompaña en su quehacer cotidiano en un paisaje sentimental y rural para comprender su forma de entender la vida, la forma de proceder de su familia y, en definitiva, la forma de vivir de las gentes de los pueblos de esta región en la época cambiante y rutilante de comienzos del pasado siglo XX.
Fermina, Ferminuca, nos describe a amigas, parientes, vecinos y conocidos. Refleja sueños y creencias, anhelos y temores a través de un diario oral que a veces arranca una sonrisa por su naturalidad e ingenuidad y otras, recrea un mundo trágico y duro, difícil de digerir.
Y todo ello, narrado con un lenguaje castellano, con el habla local de la zona, un patrimonio léxico lleno de arcaísmos, vulgarismos y particularidades de Palencia. Una voz que nos traslada en el tiempo, a través de refranes y expresiones con palabras perdidas, muchas de ellas no recogidas en los diccionarios y que corren el peligro de desaparecer borradas por el habla urbano actual, la tiranía tecnológica de la comunicación de masas.
Es el relato familiar de un despropósito, una boda no querida. Mitad ficción, mitad realidad, que aunque transcurre en la comarca del valle de la Ojeda de Palencia, se podría extrapolar desafortunadamente a muchos otros lugares y a épocas no tan lejanas.

Lectura recomendada: «Leche con lentejas». Narrativa ficción. Eirene Editorial.

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